La tensión en el comedor era insoportable. Las lágrimas de Chloe estaban a punto de desbordarse, pero apretaba los puños para evitarlo. Su mirada saltaba de Camila a Damon, buscando una negación que no llegaba. Ninguno de los dos abrió la boca; el silencio confirmó que ella no era más que el pago por los errores de su madre.
- Cariño… - murmuró Camila con calma- Tienes que entender que fue por tu bien. Son cuatro años de matrimonio, no puedes arruinarlo todo ahora por algo que pasó hace tanto.