Chloe admiraba la vista del mar abierto desde la barandilla; hacía tiempo que no estaba en el mar. Tal vez desde que se casó con Dante, pues siempre permanecía en la mansión a la espera de cualquier indicación de su esposo. Había olvidado lo hermoso que era el mar y los gratos recuerdos llenos de felicidad que tenía.
Dante la observaba desde atrás, disfrutando de cómo sus nalgas redondas y firmes resaltaban en el bikini blanco. Verla así, distraída, le daba ese aire de inocencia que empezaba a