Dante soltó una carcajada seca ante la pregunta de Chloe. La sujetó de las muñecas con una mano y con la otra la atrajo hacia él por la cintura, mirándola fijamente a los ojos. Aquellas almendras destellaban orgullo y un desafío que él no pensaba ignorar.
- Fueron los seis millones mejores gastados en mi puta vida - gruñó él, mientras su mano bajaba hasta sus glúteos y la apretaba con fuerza, pegándola a su entrepierna.
- ¿No estás enojado? ¿No me odias? - preguntó ella, mientras se zafaba del