Al llegar al edificio Montenegro, Chloe miraba con sorpresa dicha estructura, ahora que lo pensaba era la primera vez que estaba ahí. Se sentía pequeña ante la magnitud del imperio de Dante. Camino hasta el elevador y presiono el último piso.
El ascenso fue rápido y silencioso. Cuando las puertas se abrieron se encontró con una recepción minimalista y lujosa.
Se acercó a la recepcionista, una joven elegante con un traje de oficina que hacía resaltar sus curvas, sus ojos recorrieron a Chloe con