Dante la miró con una sonrisa de lado, disfrutando de su reacción. Ella se mordió los labios, con el rostro empapado y un rubor que delataba lo mucho que lo deseaba. Justo cuando Chloe iba a decirle algo, Dante la penetró con una profundidad tan fuerte que le sacó un grito que resonó en toda el área de la piscina.
Él la agarró con fuerza de las nalgas, levantándola lo suficiente para clavarle el miembro con estocadas agresiva y profundas. El agua de la piscina salpicaba contra el borde con cada