Kenton saboreaba la idea de estar con Esmeralda. Dylan le había dicho que ella jamás había tenido novio e imaginarse las pocas veces que ella hubiese tenido contacto con un hombre le resultaba muy tentador. Con el carácter tan difícil que tenía, podía casi asegurar que eran contados con los dedos de una mano los pocos afortunados.
Él imaginaba todo lo que haría si tuviera su cuerpo desnudo y que luego sería ella quien suplicara repetir el encuentro.
Jugar con ella y derribar sus mentiras s