Cuando terminaron de hacer el amor, Kenton se puso de lado en la cama y apoyó su mano en la cadera de su esposa. Habían pasado algunos minutos en silencio para recuperar el aliento, pero Esmeralda se había mantenido callada aún después.
-¿Es cierto lo que me dijiste?- Rompió el silencio expectante
-Fui a decírtelo, quería comer contigo ese día... pero bueno, fui yo quien acabó sorprendida- Kenton comprendió absolutamente todo y tomó una larga respiración antes de hablar
-¿Me perdonas? J