El vicepresidente seguía intentando poner aún más nerviosa a Lourdes. Él no se alegraba de los motivos de su prolongada soltería, pero creía que al tener una abstinencia tan larga sería aún mejor y más placentero llevarla a la cama. Su tamaño, del cual estaba muy orgulloso, sería imposible que no la complaciera y la dejara anhelante de más.
-Kenton, ¿Te dije que conseguí el Ferrari para mí colección miniatura?- Le dijo a su amigo que lo miró extrañado
-¿El que buscaste por meses?- Preguntó