El cielo nocturno parecía más oscuro de lo habitual. Y, por primera vez en su vida, Valeria se sentía completamente sola. Estaba de pie frente a un edificio antiguo a las afueras de la ciudad. Sin lujos, sin seguridad, solo una sombra difusa que representaba la única esperanza que le quedaba a Valeria.
Valeria se acercó a la puerta del viejo edificio con las manos temblorosas mientras intentaba llamarla muy lentamente. Unos segundos de silencio, sin respuesta. Entonces la puerta comenzó a abrir