La sala de prensa estaba llena de los deslumbrantes flashes de las cámaras. Los susurros de los periodistas se mezclaban y hacían que el ambiente sonara cada vez más bullicioso. Todo el mundo estaba esperando y quería saber qué pasaba. En medio de todo eso, el nombre de Serafina volvió a ser el centro de atención de los medios.
Poco después, se abrió la puerta de la sala de prensa y, al instante, todos giraron la cabeza hacia ella. Todas las cámaras se alzaron y todas las miradas se dirigieron