Brak
Valeria cerró la puerta del coche con tanta fuerza que este tembló. Su rostro reflejaba ira contenida y estaba enrojecido. Su respiración se aceleraba a medida que entraba en un bar oscuro al que rara vez acudía gente. Los únicos que lo visitaban eran personas que planeaban cometer actos ilegales. Y eso era precisamente lo que Valeria iba a hacer esa noche.
El taconeo de los zapatos de Valeria resonaba en el pasillo de escaleras del bar que la llevaba cada vez más adentro, concretamente a