“¿Por qué pareces tan nerviosa, Serafina?” Preguntó Dante con un ligero fruncimiento en la frente, tratando de parecer un poco molesto. Sin embargo, en su interior, se sentía bastante entretenido con la expresión de pánico que ahora mostraba Serafina.
“¿Nerviosa? No... no estoy nerviosa. Estoy bien,” murmuró Serafina, desviando la mirada para evitar la intensa mirada de Dante.
“Si no estás nerviosa, entonces está muy bien. Descansa un poco, porque esta noche vas a necesitar mucha energía, espos