“Cariño, ¿dónde has estado hoy que llegas a medianoche? Todos te hemos estado esperando desde hace rato.” Beatriz recibió a Esteban en la mansión con una sonrisa forzada en los labios. Beatriz reprimió el enfado que había sentido durante todo el día.
“Acabo de asistir a la boda de Dante y Serafina. Soy su padre, por supuesto que tenía que ser el padrino en su boda,” respondió Esteban con indiferencia.
Esteban se dirigió entonces a la cocina, abrió la nevera, cogió una botella de agua fría y se