Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire en el comedor de la casa se sentía como una cuerda de piano a punto de romperse. El sonido del reloj de pared marcaba los segundos con una insistencia que me taladraba los oídos. Dante estaba sentado frente a mí, removiendo una taza de café que ya se había enfriado, mientras yo permanecía hundido en la silla, con el rostro entre las manos y el dolor de la operación recordándome con cada latido que me había excedi







