Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl aire dentro de la Escuela de Artes de Palamidi todavía vibraba con el eco del piano y el roce rítmico de las zapatillas de ballet contra el suelo de madera pulida. Me había quedado en un rincón de la sala, apoyado contra la pared para no forzar la pelvis, observando cómo Maya terminaba su primera clase abierta frente a un pequeño grupo de madres y la directora Galanis.







