SAMIRA
El mundo no se acaba con un gemido, sino con una explosión que te desgarra los tímpanos y te recuerda que estás viva solo porque el destino todavía tiene un retorcido sentido del humor.
La onda de choque de la Torre del Silencio nos lanzó contra el mamparo de seguridad justo cuando el C4 dictaba su sentencia de muerte sobre el legado de Magnus.
Por un segundo, el tiempo se estiró como un chicle ensangrentado.
Vi los fragmentos de cristal negro suspendidos en el aire, partículas de un i