Angelique no quitó el dedo del renglón y sabía bien que ella era bastante terca, no me la iba a poder quitar de encima hasta que le dijera todo; mi ojo de loca me aconsejó que hablará ya que me daba la suficiente confianza para ser sincera así que la llevé a una heladería que se encontraba cerca.
— Escucha, no me defraudes y mantén en silencio lo que aquí te voy a decir — ella asintió e hizo el gesto de tener la boca sellada — Ilán no es mi esposo, solamente se encuentra fingiendo ya que se lo