Epílogo

Me encontraba trabajando en el jardín cuando escuché que el teléfono comenzó a sonar, entré a la casa dejando de lado todo el equipo de jardinería y contesté.

— Soy yo, tu tía — mi piel se puso helada — quiero pedirte que no me cuelgues ya que me costó mucho averiguar tu número, me encuentro en la prisión y necesito que me saques de aquí.

— Realmente te encuentras demente si crees que voy a hacer tal cosa, ya te escuché y no me interesa saber nada de ti después de lo que hiciste. Nos encontra
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