Massimo y Luciano tomaron el ascensor, una vez que se abrió ambos hombres caminaron por un largo pasillo que olía a desinfectante, todo estaba pulcramente limpio y ordenado. Ninguno de los dos hizo por hablar, Massimo llevaba en la mente los recuerdos de su pequeño, de cuando Luciano era un bebe, flashes de aquellos tiempos se vinieron a la mente y eso le provoco un nudo en la garganta.
— Aquí es… Esperaré en la salita que está dentro, hay una puerta para poder tener acceso a su habitación, si e