En el camino, tal como Pietro lo había dicho, se detuvo en una pastelería y compró un pastel de queso con frutos rojos, luego pasó por fresas y bayas, eso le serviría a Celeste para soportar el camino. Él, por su lado, solo llevaba café, que increíblemente, a pesar de ser el café que siempre recordaba tomar, no le sabía tan bien.
- Pietro, ¿No crees que deberías descansar un poco? Apenas ayer saliste del hospital y ya estamos camino a no sé dónde, conduces como si nada hubiera ocurrido. – Dijo C