Señor Massimo, ¿Esto le refrescó la memoria o debo continuar detallando los verdaderos hechos?
- Señor Legrand, no logro comprender. ¿Cuál sería el interés de usted sobre Alessia, mi esposa?
- Bien, debo decirle algo de suma importancia. Bueno dos cosas, señor D’Angelo.
Primero: Lamento infórmale que la señora Alessia Amato acaba de fallecer hace dos días, finalmente su deseo se hizo realidad, su corazón ya no pudo soportar más y perdió la vida.
La señora Amato no tuvo funeral, solo fue cremada