Faltaban dos días para la boda de Paloma y Aldo, Massimo buscaba qué obsequiar a su hija y sobrino, realmente no sabía qué comprar, caminaba por las tiendas exclusivas en Lazio, pero por más que lo intentaba, no sabía qué regalar.
Desde la llegada de Luciano, hace dos días, Laura y los niños se la pasaban pegados a él, Massimo se sentía un tanto excluido, pero al final, les estaba dando el tiempo para conversar.
Aunque, Almendra, le daba la opción de integrarse, Massimo inventaba alguna excusa