Paloma claramente entendió lo que aquellas palabras quisieron decir. Pietro, por su lado, luchaba con un incesante dolor de cabeza, parecía que, al ver a Paloma, su mente hubiera hecho corto circuito; aun así, trataba de mantenerse estoico, no quería preocupar de más a la chica que estaba a su lado, bastante tenía con verlo en persona, para cargar con sus achaques.
Paloma, después de un largo e incómodo silencio, finalmente decidió hablar.
— Me hubiera gustado que nos buscaras… Quiero saber ¿Có