Después de que Marco visitara a Massimo y le asentar un duro puñetazo en la cara, este no le había dejado marca, pero si un ligero dolor en la mandíbula. Aquel caballero realmente golpeaba fuerte, del hombre que recordaba Massimo no quedaba nada en absoluto.
Massimo no pudo pegar los ojos en lo que restaba de la noche, ahora entendía porque aquella chica de ojos color gris le resultaba tan familiar, porque se sentía a gusto con ella, se reprendió de solo recordar que si, en algún momento si le c