Tan pronto como Pietro entró al quirófano, tomó la mano de Celeste, quien lucía más relajada al verlo, ya se había aplicado la anestesia para iniciar con la cesárea. Algunos minutos después, se pudo escuchar el primer llanto de una hermosa niña, la cual rápidamente fue extraída y puesta en algo como un recipiente para poder realizarle una limpieza.
Pietro miraba atento cada una de las acciones de los médicos y enfermeras, mientras eso sucedía, pudo escuchar el llanto de la otra pequeña, la cual