En Lazio varios kilómetros lejos de Florencia, comenzaba a desarrollarse una situación que cambiaría el rumbo de todas las cosas.
Alessia había firmado su despido y se mantenía tranquila porque aún esperaba la visita de Massimo.
Sabía perfectamente que él tendría una buena explicación para lo que estaba sucediendo, él siempre tenía buenos motivos para hacer un movimiento.
Con el pasar de los días, este no había llegado y eso le generaba una rara sensación en el pecho. Algo le decía que esto no