Massimo, al abrazar a su hija, sintió una extraña sensación, su calor, su pancita, ver a su hija de 21 años, embarazada, lo hizo imaginar cómo debió ser para la madre de Pietro, el miedo que debió vivir, la pérdida, todo… todo aquello lo llevo a recordar porque está ahí.
- Mi niña, voy a ver a Pietro, debo revisar un tema con él, ¿Crees que puedas ayudar a Emma a cuidar de las nenas?
- ¡Claro, papá! Sin problema…
- Gracias…
Paloma y Massimo caminaron hasta el jardín trasero, se toparon con Chést