Mientras Massimo hablaba con Paloma, una idea le llegó a su mente.
- Bueno, ya no te quiero agobiar más con mi vida, quiero que me acompañes a un lugar… - Dijo Massimo levantándose de la banca.
- ¿Cuál? - Preguntó Paloma, intrigada.
- Mi antigua casa…
- ¿En la que vivías antes de que saliera lo de Leonardo…?
- ¡Efectivamente…! ¡Hay algo que te quiero dar…!
- ¿A mí? ¿Por qué? - Preguntó Paloma, intrigada.
- Por tu boda, en esa casa hay algunas cosas que quisiera que tuvieras…
- ¡Wow! ¡No tienes