Luego de llegar a la mansión Pellegrini, Leonardo subió a su dormitorio y se encerró en él.
No tenía ánimos para seguir hablando del tema, sabía perfectamente que Caterina había sufrido de las acciones de su padre, pero jamás imaginó el cambio en curso que darían las cosas en la actualidad.
Massimo se encontraba molesto, no podía tranquilizarse, por lo que prefirió ir a casa de Alessia.
Necesitaba hablar con alguien, desahogar lo que traía atorado y no podía dejar salir tan fácilmente.
Se sen