Ya habían pasado al menos dos meses desde que Massimo dimitió como CEO del Conglomerado Pellegrini, Marco tuvo que asumir el mando, al final la venganza que tenía planeada había dado un giro completamente. La única condición que dejó Massimo fue que las acciones que le correspondían a Aldo le fueran entregadas, luego de ver la prueba de ADN, no puso objeción.
Aldo se incorporó a las filas de la empresa, era joven y astuto, muchos de sus análisis coincidieron con lo que Matteo había pronosticado,