Llegaron al bar y le indicaron la mesa que fue reservada por el asistente de aquel cliente, Marco pidió un wiski seco y Valeria una copa de vino, ella no estaba para pedir otro tipo de copas, debía mantenerse sobria y hoy era una buena oportunidad para aprender sobre ese mundo que no imaginaba llegaría a conocer.
Hoy, Marco lucia radiante en ese traje color gris Oxford, esa camisa blanca y corbata a juego, llevaba unas mancuernillas y pisa corbata de plata, su clásico Rolex que siempre le acompa