Valeria entró a la oficina de Marco, este ya se encontraba absorto en sus pendientes, el hombre que hace unas horas estaba profundamente dormido a lado de su hija, había desaparecido. Ahora su semblante era otro, estaba serio y estaba concentrado en su mundo de papeles.
- Valeria ¿Cómo amaneció Paloma? – Dijo el hombre sin levantar la vista.
- Hola Marco ¡Ella esta bien! Gracias por preguntar.
- ¡Me agrada oír eso, dile que la amo! – Dijo el hombre finalmente levantando la mirada.
Marco vio a la