Marco llevaba en una mano el maletín con el contrato y en la otra la pequeña mano de Valeria. Ella tenia las mejillas sonrojadas mas de lo normal. Marco debía aceptar que también se encontraba un poco mareado por los tragos que había tomado, pero, aun así, tendría a que manejar para llevar a casa a Valeria, no seria capaz de mandarla en un taxi en su condición.
Llegando a la habitación que había reservado Marco, Valeria sintió una extraña punzada en el estómago, por su mente paso que el lugar er