No hagamos ruido
Después de la larga charla entre Pietro y Alberto, regresaron a la sala donde la abuela y Leonardo estaban.
Pietro se retiró a su habitación, diciendo que estaba cansado y necesitaba ir a descansar, además de que Guadalupe ya estaba dormida y quería hacerle compañía.
Al llegar a su habitación, Guadalupe ya se había puesto un camisón y estaba en el balcón.
- ¿Guadalupe? – Dijo Pietro al entrar y no verla en la cama.
- ¡Estoy aquí! –dijo Guadalupe desde el balcón.
- Aquí, ¿Dónde