Tras la muerte de Pietro, la familia Pellegrini había quedado sumida en un verdadero caos, no es que Pietro llevara las riendas de ella, pero lo que este integrante representaba para cada uno de ellos, fue lo que genero diversas reacciones.
La abuela Caterina se había sumido en una inmensa depresión, poco a poco la mujer que era fuerte y altiva, se fue convirtiendo en un fragmento de lo que un día fue, dormía abrazando las cenizas de su nieto menor. Su salud se deterioraba cada vez más, Leonardo