A la mañana siguiente, Valeria ya estaba despierta, pidió hablar con Camila, la mujer acababa de entrar a la habitación, estaba nerviosa, ya que un día antes, el ánimo de la mujer frente a ella estaba muy encendido y no escuchaba razones, hoy lucía más tranquila.
— Camila… Tengo que pedirte un favor…
— Dime, hija…
— Ayúdame a cuidar de mis hijos, de mis bebes, es momento de sanar… y para ello debo irme, debo tomarme un tiempo para sanar, si continúo postergando esto, no podré sanar nunca. Ahora