Una vez dentro, Alessia vio para todos lados, ella sentía como sus piernas se volvían gelatina, jamás hubiera imaginado verse en esa situación. Al ver a Massimo, Leonardo y Luciano, supo claramente lo que estaba sucediendo, hubiera preferido estar en otro lugar, pero no, se había quedado según ella a auxiliar a Marco, a quien ella había decidido, podría ser su próximo amante en puerta.
- Massimo ¿Qué demonios quieres? No tienes por qué tratarme así – dijo Alessia indignada.
- ¡AH NO! – Dijo Ma