Valeria entró al consultorio, la doctora Berlusconi miro extrañada la silueta del hombre que la acompañaba. Antes de que pudiera hablar, Valeria dijo:
— Viene como apoyo moral…
— ¡Bien! Veamos cómo van tus chiquitines.
— Valeria, ya conoces el procedimiento, ayúdame y sube a la camilla, descubre tu vientre.
Massimo ayudó a Valeria a subir a la camilla, fue hasta ese momento en que Valeria, sintió un poco de vergüenza, ese hombre no la había visto desnuda, desde aquella noche donde concibieron a