Martes. Fingí sentirme indispuesta para faltar a clases, hecho que no era del todo falso, me dolía la cabeza de tanto darle vueltas al comportamiento raro de John, y aún cuando no conseguía entenderlo, terminaba justificándolo.
Todavía en pijamas bajé a la cocina por cereal y leche, Raquel ya tenía mi cuenco servido, estaba uniformada y lista para irse a trabajar.
─Si llegas a sentir peor no dudes en llamarme, si no te contesto llamas a la estación y dejas la razón, o llamas a Bruno y él inmedi