William se queda completamente inmóvil, con los ojos abiertos como platos. No dice una palabra, ni siquiera parpadea. Sorprendida por su reacción, paso mi mano por delante de sus ojos, pero él no reacciona en absoluto.
—William, ¿estás bien? —pregunto, agitando mi mano más cerca de su cara.
Nada. Ni un parpadeo.
Trato de aliviar la tensión, y decido hacer una broma.
—Bueno, al menos no soy la única sorprendida —digo, riendo nerviosamente.
De repente, William se levanta de un salto, como si hubi