Mientras hablo con mis amigas, Nati recibe un mensaje en su móvil. Frunce el ceño al leerlo y luego me mira.
—Mi ginecóloga me acaba de escribir. Le han anulado una cita, por si quieres pasarte ahora, te atenderá encantada.
Suspiro, sin muchas ganas de ir, pero Jud y Nati insisten.
—Vamos, Mía, es importante —murmura Jud, tomándome del brazo.
Resignada, me dirijo al baño. Me doy una ducha rápida y me pongo un pantalón de chándal y una camiseta corta blanca. No tengo ánimos para maquillarme, así