Nos detenemos frente a la puerta, el aire está cargado de nerviosismo, llega el momento de despedirnos y estamos inseguros sobre como hacerlo.
En los ojos de James se refleja la misma duda que siento yo en mi interior.
—Bueno, ha sido una noche muy reveladora, te agradezco que me hayas contado toda la verdad.
—Gracias Mía, por escucharme.
Hay un momento de silencio, uno de esos que parecen durar una eternidad. Ambos sabemos lo que puede venir a continuación, pero ninguno está seguro de cómo