Intento controlar las lágrimas mientras veo a James alejarse, mi corazón se rompe al pensar que él se va con una idea equivocada. Quiero correr detrás de él, pero no quiero que nos vean juntos hasta que Richard esté en la cárcel. William, percibe mi angustia, y posa suavemente su mano en mi espalda y me guía hacia el interior del edificio.
Subimos en silencio hasta la última planta. Al abrirse las puertas, me quedo perpleja. Frente a mí se extiende un lujoso apartamento, con amplios ventanales