Me quedo paralizada por un segundo, asimilando sus palabras. Su revelación me ha hecho sentir como si estuviera flotando. Y tengo que admitir, que me ha encantado.
—Mía, tenemos que dejar las cosas claras entre tú y yo —dice él, mientras camina por la habitación nervioso.
—Te escucho.
—No sé qué es esto, pero sé que no puedo ignorar lo que siento por tí. Te tengo en mi cabeza todo el día.
Sus ojos no se apartan de los míos, y en ellos veo reflejada mi propia confusión, mi curiosidad, mi deseo d