ADRÍAN BROTING
No pude soportarlo, tenerla tan cerca y no poder tocarla cuando quisiera después de ya haberla hecho mía, especialmente al ser el primero que era un privilegio que pocos hombres teníamos. La bese en el vehículo la primera vez que la lleve a la casa y quise hacerlo nuevamente cuando la lleve al hospital. Sin embargo, me controle porque no quería ahuyentarla y terminará abandonando el trabajo por exceso de confianza de su jefe. La vi entrar, hermosa en el uniforme dándome cuenta como le quedaba de