Su dedo deslizaba con suavidad cada página. Era una visión fascinante: cada frase, cada palabra, la hacía transportarse a un lugar diferente, a uno donde no estaba encerrada entre cuatro paredes, sino que era la protagonista de una historia con un hermoso desenlace.
«Oh, qué contrario era eso a su situación actual», no pudo evitar pensar, sintiendo una punzada de decepción. A ella nadie llegaría a rescatarla, nadie la liberaría de su sufrimiento.
Pensando en ello se puso de pie y se miró en el