—Resultó más entretenido de lo que pensabas, ¿no es así?
—¿De qué hablas?
Kenia sacó el cigarrillo que tenía en la boca y soltó el humo al aire, despreocupada.
—De la hija de Amaro—contestó con desinterés—. ¿Todavía no te aburres de ella?
—Kenia, no querrás tener esta conversación de nuevo, ¿o sí?—la voz de su acompañante parecía cansada.
—Pues nunca está de más un poco de realidad—dijo mirándolo fijo, evitando escucharse muy afectada—. Créeme, ya me has demostrado lo importante que soy para