El hecho de verlo cruzar la puerta ya no era una sorpresa para Arlet, por el contrario, se había descubierto esperándolo, anhelando su presencia.
—Te estaba esperando—le dijo y fue sincera.
Luke se acercó y acarició su mejilla a modo de saludo, antes de tomar su mano y jalar de ella.
—Ven conmigo.
—¿A dónde?—se sorprendió Arlet de su propuesta.
—Ya lo verás—fue su respuesta.
Salieron entonces de la habitación y caminaron por el pasillo. Arlet recién se daba cuenta de lo grande que parecía