Empecé la lectura con suma calma, esperando recibir en esta ocasión un trato mucho más razonable, en este caso se me trataba de usted y toda la parte de ser manipulado como un objeto quedaba en el pasado. Ahora era un individuo que aceptaba mantener una estricta confidencialidad sobre los gustos y deseos de la señorita Olesia, la cual se comprometía con mi persona a respetarme y darme tratos dignos de cualquier persona en una relación.
Este cambio de tonalidad en el documento me hizo respirar t