Los chismes formados alrededor de la figura de Jordania y de mi persona no tardaron en expandirse como la pólvora, los siguientes dos días fueron un constante vitoreo, aunque, después de ese momento fogoso no pudimos continuar ni un segundo con lo iniciado, estábamos tan absolutamente metidos en el trabajo que era sencillamente imposible.
Pasado ese momento en el que nadie esperaba nada de mi por ser un novato, las exigencias iniciaron hacia mi persona, un buen número de llamadas todos los días